Soberanía Alimentaria - Aviles 16 de abril
Fernando Fernández, trasladó en Avilés, en la víspera del día internacional de la Lucha Campesina..
Pese a que no pudo llegar a Avilés, envió su ponencia..

 
y la mesa fue compartida para debatir en torno a los temas del Dia de las Luchas Campesinas
(Soberanía Alimentaria, comida sana, reforma agraria, agroecología, rechazo a transgénicos, economía campesina..etc)
por Alberto Buznego de Picu Rabicu, Eva Martines de Cambalache, Mario Garcia de Ecologistas en Acción y Javier Arjona de Soldepaz.Pachakuti.
 
previamente se proyecto el video de VSF dos tomates-dos destinos.. http://vimeo.com/52677689


Articulación social en torno a la soberanía alimentaria.
 
El nacimiento de un Nuevo Movimiento Social Global

Avilés. 16 de abril de 2013

a. La articulación del movimiento campesino en torno a la Vía Campesina.

El nacimiento y consolidación de la Vía Campesina como movimiento de pequeños campesinos y campesinas, trabajadores y trabajadoras rurales y sin tierra, de mujeres campesinas y de pueblos indígenas rompe con la idea de inmovilismo, conformismo y falta de unidad del campesinado en todo el mundo.  La articulación de este movimiento  apenas hace 20 años rompió con todas las previsiones existentes. Surge en un momento de auge del neoliberalismo, a dos años de la entrada en vigor de los acuerdos de la OMC y 20 años después asiste más fuerte que nunca a una de las mayores crisis del capitalismo.

La Vía Campesina comienza su andadura en el año 1993 con 60 organizaciones sobre todo de Europa, América Latina y Norteamérica. En el año 1996, eran 69 organizaciones de 37 países. Cuatro años más tarde se celebra la III Conferencia en Bangalore (India) donde reúne a  más de 100 organizaciones de 40 países. El salto al continente asiático obliga a un nuevo diálogo cultural y político que otorga mayor fuerza al movimiento. El reto de la presencia de organizaciones africanas, de oriente medio y la extensión en el continente asiático se alcanza en la IV Conferencia Internacional en Itaici. Sao Paulo. Brasil en la que participan 150 organizaciones de 50 países. La V Conferencia celebrada en el año 2008 en Maputo. Mozambique consolida la estrategia en el continente africano y culmina con la entrada de nuevas organizaciones alcanzando en este momento el número de 180 organizaciones de 57 países y que representan a más de 240 millones de campesinos y campesinas [1]

Su fuerza aglutinadora se basa en  un análisis de la realidad común, en unos principios ideológicos comunes frente al capitalismo, y en una apuesta  a futuro construida en torno al concepto de soberanía alimentaria.  Estos tres elementos terminan por consolidar un movimiento de clase que reivindica la esencia campesina de producir alimentos para el mundo

Pero además del enfoque ideológico, el éxito de su fuerza radica en otros elementos que merecen la pena destacarse:

  • El camino recorrido por la Vía Campesina responde a una estrategia política que busca la acumulación de fuerzas. Se trata de una estrategia planificada. Las decisiones se toman buscando fortalecer el proceso global  y Las acciones se planifican teniendo en cuenta el objetivo. La ubicación de los eventos y las conferencias, las campañas, los mensajes, todo forma parte de esta visión de avance.
  • La Vía Campesina se mantiene fiel a su identidad como movimiento social, por lo tanto su dinámica de funcionamiento es la de los movimientos, pero ha mantenido el equilibrio adecuado con la necesidad de unas mínimas estructuras de apoyo técnico, coordinación, interlocución, y conducción del movimiento que cubran todas y cada una de las necesidades; desde la financiera, hasta la ideológica.
  • La Vía Campesina es un movimiento global que aglutina una enorme diversidad en su seno. Esa diversidad cultural y de contextos sociales, económicos y políticos de origen de las organizaciones, se ve además  aumentada por la diversidad en las formas y tradiciones  organizativas de cada una de las organizaciones que la forman y en la convivencia en su interior de pueblos indígenas, campesinos y campesinas pequeñas y medianas, de trabajadores y trabajadoras rurales y sin tierra. La gestión de esta diversidad interna es sumamente compleja y requiere de un juego de equilibrios y diálogo permanente para que el movimiento no se rompa. La unidad del movimiento y el hecho de no haberse dividido en estos 20 años es prueba del éxito de este trabajo.
  • Actitud permanente de análisis de la realidad que afecta al campesinado y al sector agropecuario y afrontando los retos que surgen en cada momento. Esta actitud determina la capacidad de anticiparse a lo que vendrá, de vislumbrar nuevos ejes de lucha, de conocer y contactar con los grupos protagonistas y por lo tanto de no anquilosarse. Esta capacidad de anticipación, siempre se tenido su complemento en la capacidad para formular propuestas y alternativas innovadoras.
  • La clarividencia de entender que un futuro distinto para el campo y el campesinado solo podrá construirse en alianza con el resto de los movimientos sociales y en la búsqueda de un futuro común junto a las y los habitantes de las ciudades. El esfuerzo de construir alianzas políticas e ideológicas fuertes es una de las claves de su actuar. Estas alianzas se desarrollan en varios niveles; Por un lado, en la lucha por la soberanía alimentaria, el movimiento campesino ha necesitado  incorporar las visiones del movimiento indígenas, del feminista, del ecologista, pero también de otros sectores productivos como la pesca artesanal o los pueblos nómadas y pastores, y así la propuesta ha ganado en integralidad. Por otro lado, la Vía Campesina ha buscado un espacio permanente de trabajo con sus organizaciones aliadas. Además, se ha rodeado de personas de  prestigio y reconocido compromiso que han aportado elementos importantes a la construcción de las alternativas.
  • En la construcción del movimiento, la Vía Campesina ha superado las limitaciones tradicionales existentes para la participación de las mujeres y las personas jóvenes en las organizaciones campesinas y ha buscado la manera de hacer avanzar su presencia y aportación en el seno del movimiento. La estructuración orgánica de la Comisiones de Mujeres y de Jóvenes han ido buscando la manera de presionar desde dentro al movimiento no solo para abrir el debate, sino para hacerlo avanzar hacia posiciones ideológicas adecuadas como está sucediendo con el debate en torno al feminismo y Ecofeminismo rural.
  • La Vía Campesina como movimiento social ha ido definiendo su propia metodología de trabajo. La organización de cumbres y contra cumbres apoyándose en la fuerza de las organizaciones y movimientos del lugar donde se celebran, la combinación de las conferencias con las acciones directas de lucha buscando la significatividad del mensaje en el contexto local e internacional,  la conmemoración de días señalados como el 17 de abril que se ha extendido a todo el mundo, el lanzamiento de campañas [2] como la Campaña Global por la Reforma Agraria, o la Campaña contra la violencia de género, o la propia mística como forma de unión en la lucha. Con todas las acciones se busca defender la vida, concientizar al pueblo, luchar contra el modelo neoliberal y por consecuencia, fortalecer la lucha de los movimientos sociales. De esta forma, el carácter internacional se amplía y gana fuerza junto a otros organismos de la sociedad.
Una de las cuestiones que merece la pena reflejar, se refiere a la realidad de la Vía Campesina en los contextos nacionales. El fortalecimiento de la Vía Campesina debe impulsarse en cada uno de los niveles del movimiento y en este momento, en muchos casos, es en el nivel nacional donde encontramos las mayores debilidades. En algunos casos las organizaciones de la Vía Campesina son minoritarias en el país, o viven presionadas desde el poder político o económico, o son movimientos de masas pero sin apenas estructura orgánica, o representan a minorías nacionales o incluso son organizaciones fuertes de larga tradición, pero con numerosas incoherencias internas. En todos los casos, apoyar el proceso de fortalecimiento del movimiento campesino a nivel nacional y su articulación buscando la unidad y la alianza con otros movimientos, se convierte en uno de los retos que deberíamos apoyar.

b. La articulación social en torno a la soberanía alimentaria.

El proceso de acumulación de fuerzas en torno a la soberanía alimentaria  ha dado como resultado la configuración de un Movimiento Social Global [3] con fuertes elementos de identificación  y cohesión interna en torno al concepto y los elementos de lucha que la conforman. Este movimiento social además, se construye en un claro apoyo a la causa campesina e indígena.  La formación de un movimiento social global a partir de las aspiraciones y demandas del  campesinado constituye una experiencia sin precedentes en la historia de los movimientos sociales, y a pesar de que recoge reivindicaciones históricas del campesinado como; la tierra, el agua, el acceso al crédito, la remuneración de su trabajo, etc…, la frescura y radicalidad de su mensaje ha logrado calar en amplios sectores de la sociedad. 

Es importante señalar la claridad estratégica de la Vía Campesina, al comprender que las luchas del campesinado, debían ampliarse, para ser asimiladas como luchas sociales. Esta visión de las alianzas  es lo que ha permitido la construcción de este otro movimiento social global. Por ello, la Vía Campesina ha cuidado de manera especial la construcción de estas alianzas y ha favorecido su articulación en todo el mundo.

El nacimiento de la Vía Campesina por un lado y la construcción del Movimiento Social Global por la Soberanía Alimentaria por otro, surgen en el contexto de un nuevo ciclo de movilización social. Los años 80 supusieron el desencanto general de los movimientos sociales. Tras las conquistas de algunos espacios y aspiraciones,  vino un tiempo de inactividad, y el desencanto con los gobiernos socialdemócratas, trajo consigo la ruptura de los movimientos sociales con los partidos políticos y con las organizaciones de clase tradicionales. El desaliento se extendió, y  comenzó una travesía en el desierto  que en muchos casos avanzó hacia la  oenegeización del compromiso socio-político.  Sin embargo, en los años 90 comienza un nuevo proceso de acumulación de fuerzas. La contra-celebración de carácter intercontinental del año 1992 y la campaña  “500 años de resistencia indígena, negra y campesina” podemos ubicarla como su inicio. Continuó el proceso en torno a Madrid 1994  y la campaña contra el Banco Mundial “50 años basta”. Un hito en este proceso lo constituyó la “Campaña mundial por la abolición de la Deuda Externa” que nace de la campaña Jubileo Sur. A partir de  entonces y en cascada  se suceden una serie de eventos y cumbres que fueron extendiendo el proceso de movilización: Seattle 1999, Las movilizaciones contra el Acuerdo Multilateral de Inversiones (1998-2000), Las movilizaciones contra el ALCA (2000-2002), El Primer Foro Social Mundial  en enero de 2001, Génova en julio 2001 hasta llegar al llamado internacional contra la guerra 15 de febrero de 2003. En medio de todo este proceso de lucha es en el que nace y se consolida el movimiento por la soberanía alimentaria. ¿Dónde estamos ahora? Es una reflexión más compleja pero necesaria para poder vislumbrar el camino a futuro.

En este proceso de extensión, y tras varios eventos internacionales importantes, la Vía Campesina tuvo la lucidez de convocar un “Foro Mundial por la Soberanía Alimentaria” junto con sus más estrechas organizaciones y redes aliadas. El objetivo fundamental de este Foro no podía ser otro que consolidar la extensa red de organizaciones movilizadas en torno a la soberanía alimentaria. Bajo el lema “Ya es el tiempo de la Soberanía Alimentaria” y como una nueva llamada de atención lo convoca en Africa, concretamente en Selingué. Mali. Con el nombre de Nyeleni. Nyeleni se ha convertido en expresión de este nuevo ciclo de fortalecimiento de la Alianza por la Soberanía Alimentaria. El llamado a la acción que sale de Nyeleni, anima a impulsar procesos similares a nivel continental, nacional o local.  En respuesta a este compromiso, en agosto de 2011 se celebró en la ciudad de Krems (Austria) el Foro Europea por la Soberanía Alimentaria en el cual se actualizó el análisis de la situación entre las organizaciones aliadas y se definieron prioridades para el contexto europeo. Este proceso continua igualmente en otras partes del mundo.

Como Movimiento social global, la Alianza por la Soberanía Alimentaria se construye con las características de este nuevo proceso de movilización:

  • La identidad del movimiento no se construye desde una única procedencia, sino desde diversas visiones, que en este caso vienen a coincidir con las distintas familias de movimientos que lo integran: movimiento de mujeres, de pueblos indígenas, ecologistas, de derechos humanos, de solidaridad internacional, de comunidades pesqueras, de pueblos pastores y nómadas, de consumidores y consumidoras y  por supuesto desde el movimiento campesino
  • El movimiento se construye a partir de fuertes relaciones desde el nivel local al global, pero también en sentido contrario, es decir a partir de propuestas y llamadas globales, pasando por los niveles nacionales o regionales. Todos los niveles son adecuados para el fortalecimiento del movimiento y desde todos ellos se construye. El ámbito global proporciona discurso, teoría, ideología, oportunidades políticas, mientras que el ámbito local es el escenario de las experiencias significativas y la militancia.
  • La lógica de coordinación y decisión rompe con la dinámica del  centro y la periferia. Se pretende construir un mundo de mundos, con la creación de múltiples zonas autónomas
  • Concepción biopolítica del cambio social. Es decir, se promueven espacios que al mismo tiempo son vitales y políticos. Reclaman una democratización desde abajo construida desde los sentidos que cada persona le da a su proyecto vital construido con otras en un lugar concreto.
  • El movimiento por la soberanía alimentaria no presenta solo demandas en movimiento, sino que al amparo de las redes de acción las personas participantes recrean nuevas formas de concebir el mundo, las relaciones y la identidad que en este caso supone recrear y reconstruir la mística campesina en relación a la tierra y a la naturaleza.
  • La dinámica de presión – movilización – denuncia  y desafío al poder se desarrolla en cada uno de los niveles. Las alternativas y propuestas se presentan igualmente en todos los niveles por lo tanto su accionar es global

Llegado a este punto, el proceso social plantea  actualmente unos retos importantes para el avance del movimiento.

  • El Movimiento Social por la Soberanía Alimentaria ha superado a la Vía Campesina. Se continúa reconociendo el origen de la demanda  y la propuesta y la centralidad de las aspiraciones de los pueblos campesinos e indígenas. Sin embargo el reclamo de soberanía alimentaria se ha universalizado. Cientos de miles de experiencias locales se suman al movimiento y sienten que construyen soberanía alimentaria local. A la Vía Campesina junto al resto de los movimientos y redes aliadas les toca gestionar el avance de este movimiento.
  • La aspiración de soberanía alimentaria es política. Por lo tanto aspira a generar cambios en el estado de las cosas y en el poder del sistema alimentario lo que implica cambios legales e institucionales. Se trata de construir un movimiento político que tenga esta capacidad de incidencia y propuesta política concreta
  • Continuar trabajando la diversidad al interior del movimiento. La centralidad está en las manos productoras, pero también en este espacio encontraremos diferentes puntos de partida: los pueblos indígenas, los y las trabajadoras rurales, el campesinado sin tierra, los pueblos pescadores o los pueblos nómadas y pastores. En algunos casos es necesario continuar con esfuerzo el diálogo.

PROCESO DE CONSOLIDACION DE LA VIA CAMPESINA Y DEL MOVIMIENTO SOCIAL POR LA SOBERANIA ALIMENTARIA



B. Diálogo y construcción de la lucha por la soberanía alimentaria con las visiones y prioridades de otros movimientos sociales

a. Construcción con el movimiento pro – derechos humanos

LVC siempre planteó La propuesta de La Soberanía alimentaria como derecho de los pueblos, por lo tanto, la soberanía alimentaria se construyó desde el reconocimiento de los  derechos que la engloban. Este enfoque ha permitido una alianza sólida tanto con las organizaciones de derechos humanos, como un trabajo efectivo dentro del sistema internacional de derechos humanos buscando avances concretos

Ha sido especialmente relevante el trabajo con las organizaciones que trataban de empujar el reconocimiento efectivo del derecho humano a la alimentación. En concreto la relación con FIAN Internacional ha sido muy estable y fructífera. La propuesta que el movimiento social ha elaborado y defendido respecto al derecho a la alimentación contenía todos los elementos  de la soberanía alimentaria, y el trabajo con las organizaciones especializadas y toda la presión directa desarrollada han permitido muchos avances en  todos los textos finalmente adoptados. Merece la pena destacar la relación  especialmente positiva mantenida con el Relator Especial de Naciones Unidas para el Derecho Humano a la Alimentación con el que siempre se ha colaborado en sus informes, y con el Comité de Derechos Humanos del ECOSOC, que ha permitido la presentación de cuantos informes paralelos eran posibles en las sesiones de control anuales.  Es decir, la alianza de La Vía Campesina con el movimiento de derechos humanos ha sido realmente eficaz. Esta relación ha permitido posteriormente iniciar el trabajo en un sentido similar en relación con el derecho humano al agua, o más recientemente con el derecho a una vivienda digna que incluye el derecho a la tierra necesaria donde vivir y por lo tanto abre posibilidades de trabajo relacionadas con la reforma agraria desde el derecho a la tierra.

Esta alianza construida con los movimientos pro-derechos humanos ha incrementado las capacidades del movimiento campesino para desarrollar sus planteamientos. Le ha permitido conocer el funcionamiento del sistema de derechos humanos y saber cómo empujar procesos en este sentido. La experiencia acumulada ha sido de enorme utilidad  en la elaboración de la propuesta  y en la articulación de la estrategia ante Naciones Unidas para la elaboración de una Carta sobre Derechos Humanos Campesinos. Por otra parte el movimiento pro derechos humanos ha incorporado a su planteamiento de fondo las aspiraciones campesinas  lo que ha fortalecido su reivindicación en torno al derecho humano a la alimentación.

b. Construcción con el movimiento feminista. Ecofeminismo rural.

“Sin Feminismo no hay soberanía alimentaria”. Este planteamiento resume todo un proceso de toma de conciencia, diálogo, reflexión y también presión interna y externa que la Vía Campesina ha vivido hasta situar el debate en los términos adecuados. El reconocimiento del papel histórico de las mujeres en la producción, así como en la lucha y en la organización fue histórico, sin embargo, esta toma de conciencia no era suficiente. El gran reto es luchar contra el modelo capitalista que separa, margina y hace invisibles a las mujeres y refuerza el patriarcado. El concepto de patriarcado hace referencia a un sistema social de dominación de los hombres sobre las mujeres, donde la violencia machista es constitutiva del orden social.  Establecer un espacio propio de articulación  interna de las mujeres de la Vía Campesina de forma que pudieran impulsar su propio proceso dentro del movimiento fue necesario y resultó un acierto. Desde las reflexiones de este espacio se fueron tejiendo relaciones con otros movimientos sociales de mujeres y el debate en torno al feminismo se adentró en el movimiento. La relación con la Marcha Mundial de Mujeres ha sido una de las más fructíferas para la Vía Campesina puesto que ha permitido lanzar el debate de manera integral, pero también ha sido muy positivo para el movimiento de mujeres puesto que ha incorporado al debate aspectos relativos a la realidad de las mujeres rurales y campesinas que los movimientos feministas clásicos no habían desarrollado. Por último,  es necesario destacar la búsqueda de un marco donde la reflexión y el sentido de las mujeres campesinas e indígenas adquiera sentido, lo que ha permitido reflexionar sobre claves nuevas desarrollando tendencias como el Ecofeminismo o el Ecofeminismo rural que reivindican las mujeres de la Vía Campesina y que entronca de manera clara con la economía feminista. Este planteamiento introduce críticas muy pertinentes en las doctrinas del buen vivir o en la defensa del modelo familiar de producción llamando la atención sobre el peligro de que estos planteamientos escondan de nuevo la realidad de dominación de las mujeres en el campo.

c. Construcción con el movimiento ecologista. Justicia ambiental

Durante las últimas décadas el agricultor y la agricultora, o las comunidades pesqueras o los y las ganaderas han sido considerados por el movimiento ecologista como una de las principales amenazas a la biodiversidad. Por otra parte, los planteamientos tecnócratas aplicados a la conservación natural han obviado que los ecosistemas rurales son el resultado de una adecuada gestión por parte de las comunidades campesinas y que muchos de los paisajes naturales que hoy conservamos son ante todo paisajes campesinos.  Este fue la difícil base para iniciar el diálogo entre el movimiento ecologista y el movimiento campesino. La Soberanía alimentaria es una propuesta ecologista o no tendrá sentido, y por ello hubo un empeño especial en tejer alianzas.  Las bases de la alianza son claras. El modelo capitalista es un modelo depredador y destructor de recursos naturales. El agro-capitalismo  destruye los sistemas campesinos y destruye el planeta, por lo tanto es necesario rechazar este modelo y defender un modelo campesino y agroecológico que  regenera la biodiversidad y dignifica el trabajo campesino. 

A lo largo de los años el movimiento ecologista ha entendido que el movimiento campesino es uno de sus principales aliados por su doble carácter: Las comunidades campesinas son las principales afectadas por la crisis ambiental, y al mismo tiempo forman parte de la alternativa. El campesinado es parte de un sector ligado a una de las actividades que mayor porcentaje de responsabilidad tiene sobre el calentamiento global. El concepto de justicia ecológica ha sido acuñado por la vertiente más política del movimiento ecologista y en el se siente cómodo el movimiento por la soberanía alimentaria. Pero además, se han ido definiendo un sinfín de temas comunes como : la lucha contra los transgénicos y las patentes sobre la vida, el cuestionamiento sobre el modelo energético, el control de los pesticidas y agroquímicos, y tantos otros asuntos concretos sobre los que se han podido construir acciones y compromisos concretos. Por su parte, La Vía Campesina ha integrado el mensaje ecologista en su propuesta y desde el modelo que defiende ha lanzado un llamado internacional que es profundamente revelador ante la crisis climática que vivimos. “La agricultura campesina enfría el planeta”. Este es el resultado de la alianza con el movimiento ecologista. En este momento hay  nuevos retos que han surgido y que traerán nuevos debates. La cuestión de la economía verde o el capitalismo verde en el marco de las cumbres internacionales y en concreto respecto a los instrumentos de gestión y aplicación.

d. Construcción con el movimiento indígena

Al mismo tiempo que la Madre Tierra era destruida, los pueblos originarios han sido objeto de discriminación y racismo que se ha reflejado en la represión, el exterminio, la esclavitud y otras formas de injusticia. Los pueblos originarios han desarrollado su propio proceso de articulación y organización creando redes y plataformas continentales en defensa de sus derechos. La construcción de la Vía Campesina les llamó a formar parte de una alianza junto a otras comunidades campesinas,  para defender su cultura y el derecho a su territorio, y  muchas organizaciones se integraron en la Vía Campesina, pero sin dejar de pertenecer a sus redes específicas. Desde la IV Conferencia de LVC en el año 2004, el debate interno  alrededor del papel y el aporte del movimiento indígena  a la construcción de la propuesta de la soberanía alimentaria se ha intensificado. La Vía Campesina reconoce que se ha enriquecido con la cosmovisión indígena basada en la relación con la Madre Tierra como ser vivo que nos envuelve, la cultura de la vida, los valores comunitarios frente a los individuales arraigados muchas veces en las comunidades agrarias, la fuerza de la identidad y la cultura milenaria, la visión de la espiritualidad y el respeto a sus derechos como pueblo y en concreto el derecho a sus propias formas de gobierno y el derecho de autodeterminación [4] .

Recientemente, su cosmovisión se ha visto fortalecida por el lanzamiento a nivel internacional del sistema de valores de vida conocido como el “Buen Vivir” Esta idea desarrollada desde el movimiento indígena fue incorporada a la constitución del estado plurinacional de Bolivia y desde ahí se ha extendido a otros países como Ecuador o Perú. Este concepto enriquece mucho más las propuestas de un nuevo modelo de desarrollo que incluya la soberanía alimentaria de los pueblos, aunque tendrá que entrar en diálogo con otras propuestas como la economía feminista

Sin embargo y a pesar de los enormes aportes del movimiento indígena sigue siendo necesario fortalecer los lazos concretos entre el movimiento campesino y el movimiento indígena, precisamente porque la relación concreta en el nivel local y nacional no siempre es fácil cuando surgen cuestiones concretas relacionadas con temas como Tierra/Territorio, Modelos de Producción o derechos preexistentes.

e. Construcción con los movimientos de personas migrantes y con los sindicatos de trabajadores y trabajadoras agrícolas.

Las migraciones son un fenómeno global. Entre las causas, además de la violencia y los conflictos armados, esta la pobreza, y entre todas las personas que migran, en torno a un 70% proceden del medio rural y son población campesina. Esta migración forzosa, además de ser una dura prueba para las personas que lo viven, representa una sangría para los territorios rurales. La Vía Campesina afronta esta realidad desde esta doble perspectiva: El abandono y el despoblamiento del medio rural, y por otro lado el reto para las familias campesinas que migran. Por otro lado, una parte muy importante de las personas que migran acaban trabajando como asalariadas  en el sector agrario, como temporeros y temporeras de campaña en campaña, como obreros y obreras  agrícolas en grandes plantaciones o en cultivos industriales, o bien en la industria procesadora agrícola que demanda grandes cantidades de mano de obra sin derechos reconocidos.  El trabajo asalariado en el campo surge cuando se quiebra la estructura de la familia campesina y cuando el capitalismo se introduce en el campo. En este contexto la Vía Campesina se decidió a impulsar el trabajo buscando la manera de crear un espacio interno para el avance en el diálogo y la propuesta desde la Vía Campesina. En el seno del movimiento conviven organizaciones de productores y productoras con organizaciones de trabajadores y trabajadoras del campo, organizaciones campesinas de países de los que sale la emigración con organizaciones de países de acogida. Por otra parte, tejer una alianza con las organizaciones y movimientos sociales que trabajan en el ámbito de la migración y en especial con los mismos movimientos sociales de personas migrantes, al tiempo que con los sindicatos de trabajadores y trabajadoras del sector agropecuario que en muchos casos responden a una lógica de sindicación industrial. En definitiva se trata de un reto complejo que genera amplios debates internos en torno al modelo productivo y al trabajo asalariado en el campo y debates externos cuando se trata de construir una alianza con sindicatos de trabajadores y trabajadoras que defienden a la gran industria agroalimentaria porque es fuente de trabajo.  En definitiva y de nuevo, se trata de una cuestión de derechos: Por una parte en el derecho a elegir el lugar de residencia y los derechos consagrados por la Organización Mundial de la Migraciones referidos a la población migrante. En el caso de los y las trabajadoras  agrícolas, estos derechos deben basarse en los derechos humanos fundamentales consagrados en las Normas Internacionales tal y como se expresan en los siguientes convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT): 87, Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación,  de 1948;  98, Convenio sobre el derecho de sindicación y negociación colectiva, de1949; 29, Convenio sobre el trabajo forzoso, de 1930; 105, Convenio sobre la abolición del trabajo forzoso, de 1957; 100, Convenio sobre igualdad de remuneración, de 1951; 111, Convenio sobre la discriminación (empleo y ocupación), de 1958; y 138, Convenio sobre la edad mínima, de 1973. La Vía Campesina ha participado en los Foros Mundiales sobre Migraciones  convocados a partir del Foro Social Mundial, ha apoyado la convocatoria en América latina del Grito de los Excluidos uno de cuyos temas centrales se refiere a las migraciones, y ha organizado dos encuentros  internacionales para debatir internamente el planteamiento. Sevilla (2004) y Murcia (2007)

f. Construcción con los movimientos sociales urbanos.

La Vía Campesina tiene claro que la lucha por la soberanía alimentaria se hará en alianza con la población concienciada de las ciudades. Las relaciones de la Vía Campesina con los movimientos sociales urbanos se han impulsado en una doble vía: Por un lado,  con los movimientos de consumidores y consumidoras críticas que defendían un consumo responsable. Los avances con estos movimientos han permitido construir todo un desarrollo conceptual basado en una práctica muy rica en experiencias en torno a  nuevos canales de comercialización, la puesta en práctica los mensajes relacionados con la cercanía del comercio, y la necesidad de restablecer circuitos cortos de comercialización.  Por otro lado, la relación permanente de la Vía Campesina con los movimientos sociales urbanos han despertado toda una posibilidad de formas de acercar el medio rural al medio urbano y de recampesinizar los entornos de las ciudades desarrollando iniciativas que traen al centro de las ciudades los reclamos del campo. Toda esta explosión de iniciativas se ha desarrollado en torno al movimiento de agricultura urbana y ha dado como origen una nueva oleada de movimiento rururbanos. Al mismo tiempo que estos dos movimientos de alianza entre campo ciudad se construyen, en determinados contextos en los países desarrollados y en los países de rentas media se ha iniciado un nuevo movimiento social de “Vuelta al campo” protagonizado en un primer momento por jóvenes urbanos, pero también por personas de todas las edades, que aspiran regresar al entorno rural a desarrollar una nueva forma de vida basada en los valores y principios de la soberanía alimentaria. Estos movimientos han permitido completar todo el análisis en torno a las dificultades de iniciar la actividad campesina, pero también representar una oportunidad para revitalizar determinados territorios extremadamente despoblados.





[1] Datos recogidos de las memorias de las cinco conferencias internacionales celebradas por el movimiento

[2] En la IV Conferencia Internacional, la Vía Campesina hizo una evaluación detallada de sus estrategias de lucha como movimiento. Se puede encontrar en la web del movimiento en el espacio dedicado a la IV Conferencia de Itaici. Sao Paolo. 2004

[3] Se puede encontrar una reflexión teórica sobre el surgimiento de estos nuevos movimientos sociales como superación de los movimientos emancipatorios en el libro que lleva por título. “Nuevos movimientos globales. Hacia la radicalidad democrática”. Angel Calle. Editorial Popular. 2006.

[4] El reconocimiento de los derechos de estos grupos entraña la autodeterminación y el control de sus territorios, recursos naturales, sistemas de producción y gestión en zonas rurales, semillas, conocimientos y formas de organización. Estos derechos están recogidos en el Convenio 169 de la OIT y en el Tratado Internacional sobre los derechos de los pueblos indígenas.