Comenzó la Novena Semana de Comercio Justo en Siero

Con ocasión del aniversario de Monseñor ROMERO: Ruma y Charo presentaron:

La Chelita. El Salvador 1992.

Nuestro reconocimiento, alegría y felicitaciones a Ruma, y a Charo..  que nos presentarán la obra y su trama..

La propuesta, hasta ahora en llingua asturiana, y en breve en castellano nos traslada aspectos de Memoria histórica, de la guerra salvadoreña, y nos provoca reflexiones del presente.

De otra guerra, la  de Colombia y de la necesaria  PAZ , se hablará mañana  martes  a las 6 en la Procuradora General de Asturias..

Guerra sucia hubo y mucha en El Salvador. La creación de terror por métodos de terror. El exterminio de comunidades planificado. Con la ayuda masiva de armas y dólares norteamericanos. Algo, aunque no mucho, refleja Oliver Stone en su peli Salvador..

La mirada asturiana , la llegada de una activista  bautizada allí como La Chelita, en 1992, cuando se pacta la Paz salvadoreña  en un castillo de México, nos permite también recordar otras relaciones, intensas, de Asturias con El Salvador.

-La existencia de un comité de solidaridad que lleva el nombre de Monseñor Romero, con el cual ha presentado algún proyecto en Guatemala, Misiones de la Pola.

-las actividades del comité de solidaridad con América Latina, COSAL.

- el Informe de la Comisión de la Verdad, editado por el ayto de Gijón,  De la Locura a la Esperanza , el mismo título de la Exposición de la que hemos colocado aquí algunas fotos....

-la gira en 1991 de los  cantores de Morazán, que actuaron en Las Pelayas de Oviedo, en El Entrego, en la capilla de Grado, en la tele, en el teatro Jovellanos..

Un cantante internacionalista, Alí Primera de Venezuela, puso a cantar a toda la gente salvadoreña y centroamericana en lo que se convirtió en el más popular de los himnos: el sombrero azul.

El pueblo salvadoreño
tiene el cielo por sombrero
tan alta es su dignidad
en la búsqueda del tiempo
en que florezca la tierra
por los que han ido cayendo
y que venga la alegría
a lavar el sufrimiento
y que venga la alegría
a lavar el sufrimiento

...   ...   ...   ...

El internacionalismo, desde Asturias, ha tenido fecundas relaciones de fraternidad con el Salvador, y el libro-comic de Ruma Barbero así nos lo vuelve a mostrar.

Convocados por la memoria de Romero, podemos leer el poema del otro obispo,  don Pedro.

El ángel del Señor anunció en la víspera...
 
El corazón de El Salvador marcaba
24 de marzo y de agonía.
Tú ofrecías el Pan,
el Cuerpo Vivo
-el triturado cuerpo de tu Pueblo;
Su derramada Sangre victoriosa
-¡la sangre campesina de tu Pueblo en masacre
que ha de teñir en vinos de alegría la aurora conjurada!
 
El ángel del Señor anunció en la víspera,
y el Verbo se hizo muerte, otra vez, en tu muerte;
como se hace muerte, cada día, en la carne desnuda de tu Pueblo.
 
¡Y se hizo vida nueva
en nuestra vieja Iglesia!
 
Estamos otra vez en pie de testimonio,
¡San Romero de América, pastor y mártir nuestro!
Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra.
Romero en flor morada de la esperanza incólume de todo el Continente.
Romero de la Pascua Latinoamericana.
Pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa.
 
Como Jesús, por orden del Imperio.
¡Pobre pastor glorioso,
abandonado
por tus propios hermanos de báculo y de Mesa...!
(Las curias no podían entenderte:
ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo).
 
Tu pobrería sí te acompañaba,
en desespero fiel,
pasto y rebaño, a un tiempo, de tu misión profética.
El Pueblo te hizo santo.
La hora de tu Pueblo te consagró en el kairós.
Los pobres te enseñaron a leer el Evangelio.
 
Como un hermano herido por tanta muerte hermana,
tú sabías llorar, solo, en el Huerto.
Sabías tener miedo, como un hombre en combate.
¡Pero sabías dar a tu palabra, libre, su timbre de campana!
 
Y supiste beber el doble cáliz del Altar y del Pueblo,
con una sola mano consagrada al servicio.
América Latina ya te ha puesto en su gloria de Bernini
en la espuma aureola de sus mares,
en el dosel airado de los Andes alertos,
en la canción de todos sus caminos,
en el calvario nuevo de todas sus prisiones,
de todas sus trincheras,
de todos sus altares...
¡En el ara segura del corazón insomne de sus hijos!
 
San Romero de América, pastor y mártir nuestro:
¡nadie hará callar tu última homilía!
                                                  Don Pedro Casaldáliga.

Nos corresponde añadir, a la fecunda consecuencia del Romero cristiano, obispo, ejemplo de compromiso católico, la otra consecuencia, del mismo ejemplo, que trasciende las filas de los creyentes.

El 8 de febrero de 1977 había sido  nombrado arzobispo de San Salvador.

El 14 de febrero de 1978 se le otorgó a Monseñor Romero el doctorado honoris causa de parte de la Universidad de Georgetown en los Estados Unidos. El 7 de diciembre de 1978 monseñor Romero fue propuesto como candidato para el premio Nobel de la paz por 118 miembros del parlamento británico. Más tarde la universidad de Lovaina, Bélgica, le otorgó el doctorado honoris causa.

Monseñor Romero hizo de la homilía dominical un oasis donde no llegaba la censura del Estado, una cartelera con voz donde colgar los nombres de los asesinados y desaparecidos. El incipiente movimiento guerrillero comenzaba a cobrar fuerza y, como respuesta de la extrema derecha, aparecieron 'Los Escuadrones de la Muerte', liderados por el mayor Roberto D'Aubuisson, un militar formado en la Escuela de Las Américas.

el dia 24 de marzo , hace 33 años,   .. a las seis y cuarto, mientras celebraba misa, Romero era asesinado.
Miles de personas velaron su cadáver en la Basílica del Sagrado Corazón y unas cincuenta mil acudieron a su funeral en la catedral. Mientras se celebraba, estalló una bomba en los alrededores, entre tiroteos y ráfagas de ametralladora, a causa de la cual murieron 27 personas y más de doscientas resultaron heridas.

La muerte de Monseñor Romero estuvo precedida por el asesinato de más de una decena de sacerdotes,  y por decenas de miles de civiles, entre obreros, campesinos, estudiantes y profesionales, asesinados por los escuadrones de la muerte y el ejército.

La muerte de Monseñor Oscar Arnulfo Romero no se entiende sin su compromiso decidido a favor de la justicia y de la dignidad de los salvadoreños y salvadoreñas, así como tampoco se entiende sin el proceso de “conversión”, desencadenado a partir del asesinato del padre Rutilio Grande (el 12 de marzo de 1977) y su progresiva profundización a medida que sectores eclesiales y populares eran golpeados por la violencia del Estado y de los escuadrones de la muerte.

Hace dos años el gobierno salvadoreño cambió el nombre del aeropuerto y le llamó Monseñor Romero.

..nadie hará callar tu última homilía , recuerda para siempre su colega Pedro Casaldáliga:

Oportuno es repetir lo que recuerda el comic respecto al penúltimo día de Monseñor..

'Yo quisiera hacer un llamamiento de manera especial a los hombres del ejército, y en concreto a las bases de la guardia nacional, de la policía, de los cuarteles: Hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: No Matar. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios... Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla... En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, ¡les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión!'”.

En 1989 los militares entraban a la UCA y asesinaban de madrugada a Ignacio Ellacuría, Segundo Montes , Ignacio Martín-Baró, Amando López, Juan Ramón Moreno y Joaquín López , la trabajadora de la Universidad, Julia Elba, y su hija de quince años, Celina Ramos.
El asesinato de Ellacuría y de sus compañeros ya había sido anunciado. Miembros de las Fuerzas Armadas habían calificado la UCA como un “refugio de subversivos” y Ellacuría, empeñado en buscar una solución negociada a la guerra civil, se había convertido en uno de los objetivos más deseados por los militares. Cinco de los jesuitas asesinados eran españoles y, conociendo el riesgo que corrían, habrían podido regresar a su país de origen. Pero no lo hicieron.

Dos años antes, en semana santa, un grupo de brigadistas cruzamos la frontera entre Nicaragua y Honduras  y llegamos a visitar los tres campamentos de refugiados salvadoreños, en San Antonio, Colomoncagua,  Mesa Grande.  Allí , en las celebraciones de aquella semana santa, sería donde conoceríamos en profundidad lo que la gente salvadoreña opinaba y sentía de su obispo mártir.

Algunos miles de esos refugiados/as lograrían acordar un regreso-retorno colectivo. Una parte se quedarían en las cercanías de Perkin, todavía en guerra y fundarían una nueva población: le pusieron el nombre de Segundo Montes, uno de los jesuitas asesinados, y allí los visitaría de nuevo una delegación asturiana, cuando ya se avizoraba un acuerdo de paz.

Nunca se procesó a los responsables del asesinato de Monseñor Romero. El miedo y el silencio han reinado en este caso paradigmático de impunidad, convirtiéndose en expresión de incontables víctimas de la violencia estatal en las Américas. Pasan los años pero estas atrocidades aún sin resolver, piden justicia a gritos.

Ni perdón  ni olvido.  Es un lema de los movimientos contra la Impunidad.

Al parecer la Santa Sede   estudia cuidadosamente la Causa de Beatificación del Arzobispo  Oscar Arnulfo Romero.
Cierta o no (¿) (la consideración en el Vaticano de la propuesta procedente de varios lugares del mundo cristiano), el  aniversario supone una  oportunidad de reflexionar sobre la figura de Romero, asesinado sin duda por proclamar una verdad incómoda, la violencia contra los pobres.

Ruma, Charo,  Muchas Gracias..
 
la lucha en la mochila:
documental 60 minutos.
Lo tenían todo, pero decidieron ir con las que no tenían nada. Elisenda ("Blanca"), Begoña ("Alba") y Marta ("Begoña") nunca se encontraron en el Salvador. Nunca operaron juntas ningún herido que venia de combatir la miseria y la represión del ejército. Nunca se encontraron bajo la lluvia cantando "dale salvadoreño, que no hay pájaro pequeño". Nunca se susurraron a la oreja que algún día terminaría esa guerra y el Salvador seria un país de mujeres y hombres libres.
Las tres marcharon con la lucha en la mochila para enseñarnos -con sus gestos-que la solidaridad es la ternura de los pueblos.

http://www.youtube.com/watch?v=r8SPdendOiA