Encuentro para la Paz en Colombia en Rivas
La Paz y los Medios de información.

El periodista José Manuel Martín Medem, intervino en el Encuentro para la Paz en Colombia, celebrado en Rivas, con formato de Audiencia pública, en conexión con el parlamento colombiano:

Por primera vez en una negociación  gobierno/guerrilla las FARC han incluido la democratización de los medios de comunicación.

Es un ingrediente estratégico para conseguir una paz con desmilitarización, democracia y justicia social.

Los grandes medios de comunicación envenenan la información en Colombia, imponiendo tres graves falsificaciones de la verdad histórica:

> que la guerrilla nunca ha querido negociar de verdad,

> que el paramilitarismo es la respuesta a la violencia de los insurgentes

> y que los que critican al goberno, denuncian las violaciones de los derechos humanos o reclaman sus  derechos laborales y el acceso de los campesinos a la tierra son guerrilleros o sus colaboradores.

En diciembre de 1998, la diplomatica española Almudena Mazarrasa, nada sospechosa de excesos democráticos (muy criticada por las ONG), entonces representante en Colombia del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, denuncia "el poder absolutamente destructivo y distorsionador de los medios de comunicación".

Lo que se hace en Colombia es INFORMACIÓN CONTRAINSURGENTE:

> Complicidad con el poder político y militar a cambio del negocio de la información Camuflan las causas del conflicto: el terrorismo  de Estado que bloquea la democracia y facilita los negocios de la oligarquía aliada con EEUU

> Las empresas presionan a los periodistas en función de sus complicidades políticas, económicas y militares / Y no los protegen: asesinan igual a un reportero desconocido que al popular Jaime Garzón

> Como mucho, señalan las consecuencias pero no el origen de las políticas criminales

Según el escritor colombiano Alfredo Molano, "es cada día más claro que, sin excluir los intereses económicos, el conflicto es resultado de la exclusión permanente y sistemática de la oposición política, exclusión que significa silenciar, desconocer, ignorar, estigmatizar, perseguir y asesinar".

Los grandes medios saben lo que pasa pero no señalan a los responsables. La revista más influyente, SEMANA, denuncia "60 años de violencia, paramilitarismo, narcotráfico, expoliación de tierras e impunidad".

Pero, como dice el también escritor colombiano William Ospina: "Los grandes medios de comunicación se empeñan con igual persistencia en deplorar la infamia y en ocultar sus causas". Cuando era corresponsal de TVE en Bogotá, el presidente Ernesto Samper me dijo que "los canales de la televisión privada se los vamos a dar a los dos grandes grupos económicos del país" y añadía "como debe ser".

A cambio de ese negocio, Samper les pedía "periodismo patriótico".

En un discurso discurso, el 30 de marzo de 1998, decía lo siguiente: "Hago un nuevo llamamiento a los medios de comunicación para que manejen la información con patriotismo y no la  conviertan en apología del delito".

Me comentaba Javier Dario Restrepo, del colectivo Medios para la Paz, que "los gobiernos colombianos consideran que el periodista les debe a las instituciones la cuota patriótica de su lealtad, entendida como la renuncia a la critica y la total disponibilidad para hacerles eco".

El asesor favorito del presidente Álvaro Uribe, José Obdulio Gaviria, insistía en que "la información debe manejarse con patriotismo". "Los medios de comunicación -advertía- le prestarían un gran servicio a la política de seguridad democrática del presidente Uribe no profundizando mucho".

Según Alfredo Molano, "la paranoia creada por un régimen que impone el maniqueísmo hace de la autocensura un modo de ser, de hablar y de escribir".

Una encuesta del Observatorio de Medios de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Sabana indica que el 90% de los periodistas colombianos saben que la información de los gobiernos sobre el conflicto armado está manipulada.

Ejemplo: recientemente el diario EL ESPECTADOR publicaba una información de las FFAA que aseguraban haber desmantelado un laboratorio de las FARC que abastecía con una tonelada diaria de cocaína al cartel de Sinaloa.

Es imposible. Según la ONU, la producción anual es de unas 800 toneladas. Del supuesto laboratorio de las FARC saldría casi la mitad. Absurdo. Si fuera verdad, el mercado internacional habría colapsado.

Mienten las FFAA, EL ESPECTADOR lo sabe y lo publica. Hay en los medios de comunicación de Colombia una perversa INTERVENCIÓN ESPAÑOLA: Radio Caracol es de PRISA.

Comparte la complicidad de las empresas colombianas defendiendo sus intereses económicos: Bogotá es la base de su red radiofónica latinoamericana y allí esta la sede de Santillana.

Además de informar en Colombia a favor del gobierno, también lo defiende con la información de EL PAÍS en España y en su edición internacional Como ha escrito Antonio Caballero, el columnista más leído de Colombia:

"En el fondo nuestra guerra es muy sencilla: es el fruto del imperialismo y de la lucha de clases.

Dos cosas que, según las clases dirigentes colombianas, no existen. Así que seguiremos en guerra".