Cine en el Llano Xixón: Corazón del Tiempo
Y para que nos vieran...nos tapamos el rostro.
 
Qué buena acogida, en gente y en apreciaciones, ha tenido la proyección de la película El Corazón del Tiempo  en el CM El Llano de Xixón:
 
"Chiapas-Chiapas no es cuartel, fuera ejército de él.."  gritaban en una de las escenas.  Zapata Vive, La Lucha Sigue, coreaban en otras, y nos recordaban en una película de ficción detalles de la Selva Lacandona, de la solidaridad asturiana, de los campamentos civiles por la paz, de las tortillas, el maíz, los árboles grandotes en las comunidades zapatistas, y los murales en las Juntas de Buen Gobierno o Caracoles Zapatistas.
 
En el coloquio hubo parte de ese recorrido. Una docena de años de la Plataforma Asturiana de Solidaridad con Chiapas. /(...)18-a-resistencia.html  Murales gigantes en Moreda, paelladas zapatistas en Bueño, Chocolatadas en el rastro, entrevistas con el obispo don Gabino, conciertos en el Campoamor y el Jovellanos, varios números de la hermosa revista Tierra y Libertad, presencia en las caravanas de los del color de la tierra, miles de firmas en semana negra incluido un caballo y un subcomandante en medio de la feria, miles de comunicados y algunos fondos enviados a través de Enlace Civil..   hasta este nuevo  primero de enero de 2013, en que, otra vez, las comunidades zapatistas "insurgieron" bajo la lluvia, en clamoroso silencio,  para mostrar propuestas de transformación social, para demostrar que siguen fuertes, y aquel famoso y breve comunicado:  ¿Escucharon? Es el sonido de su mundo derrumbándose. Es el nuestro resurgiendo. El día que fue el día, era noche. Y noche será el día. Democracia.  Libertad.  Justicia.
 
También, en los últimos días, hay un reclamo por la desaparición de Teodulfo Torres  http://www.jornada.unam.mx/2013/05/14/politica/014n1pol
 
http://www.kaosenlared.net/(...)del-tiempo.html
 
Corazón del tiempo

En un poblado zapatista de Chiapas, en lo más profundo de la selva Lacandona, Sonia ha puesto a girar a todos con las íntimas revoluciones de su corazón en tiempos de lucha y resistencia. “Pedida” a la manera tradicional para casarse con Miguel, valioso dirigente juvenil de la comunidad, a quien conoce desde la infancia, Sonia encuentra un día sus ojos en los del teniente guerrillero Julio en los caminos de la selva. Arrastrados por la rebeldía del amor, Sonia y Julio hacen peligrar la seguridad de la comunidad y del ejército insurgente.

Alicia, hermana menor de Sonia, en su conversación constante con su abuela Zoraida, la niña revela cuanto ve. Y Zoraida, con la afilada lucidez de haber vivido, devuelve a la tierra los ojos ávidos y soñadores de Alicia.

La decisión de Sonia pone a prueba las voluntades y las convicciones. Por ondas expansivas se conmoverán las familias, la comunidad y la propia organización armada que se oculta en las montañas.

Algo está ocurriendo todo el tiempo. El ejército del gobierno ocupa las tierras rebeldes y aprieta su cerco. Bajo el zumbar de los helicópteros de guerra, las mujeres indígenas detienen a los soldados con la muralla de sus cuerpos. La electricidad que nunca les ha dado el gobierno está a punto de llegar a la comunidad; Miguel recibe el encargo de traer la turbina a través del cerco militar.

Fieles a su costumbre de ser ellos mismos y cambiar incesantemente, los modernos mayas de la selva Lacandona han emprendido una transformación profunda para México y quizás el mundo. En esa intensidad trascurren los días de su tiempo indígena.

Medio siglo atrás, el amor permitió a Zoraida dejar esclavitud de sus antepasados en las grandes fincas para irse a “fundar” la selva en compañía de su hombre. En los umbrales del nuevo siglo, el amor provoca que Sonia desafíe la tradición, y también la nueva “costumbre” revolucionaria.

Mateo es el atribulado padre de Sonia, Alicia y el irónico Valente. Susana, la madre, vive una contrariedad que la enfrenta con las insatisfacciones de su propio pasado. Mateo, Susana, y los demás padres y madres del pueblo, pertenecen a la generación que tendió los puentes y dijo “¡Ya basta!” el primero de enero de 1994. Ellos son quienes vieron y vivieron la necesidad de rebelarse contra “el mal gobierno”.

Aquí, la naturaleza participa en la historia. La milpa, los ríos, las montañas y los animales también son personajes que influyen en el destino de los Tojol Winik, los “hombres verdaderos”. Las familias, la asamblea comunitaria y el ejército insurgente, atrapados en el ojo del huracán de la historia, habrán de experimentar la conmoción de Sonia enamorada.

En un mundo donde todo cambia, en una tierra extraordinaria de indios libres que han decidido no dejarse, la pasión de una mujer se juega el sentido de su libertad en el corazón del tiempo.