ciclo de cine y ddhh

Documental de Unai Aranzadi
se estrenó  en Asturias

..SOLdePaz.Pachakuti invitó al cine..
 
día 30 de octubre.

Colombia Invisible,
del director Unai Aranzadi.
 
http://www.youtube.com/watch?v=MmGCoF0OPIQ

Con ‘Colombia Invisible’ nos enfrentamos a las causas de una guerra. Durante 65 minutos veremos al presidente Juan Manuel Santos inaugurar con champagne un megaproyecto español mientras los niños desplazados por este, mueren a pocos metros. Entenderemos por qué los trabajadores bananeros arriesgan sus vidas, pero también escucharemos soluciones, las que Unai Aranzadi plantea en su último documental.
Unai Aranzadi (Bilbao, 1975) es un periodista, fotógrafo y documentalista especializado en enfrentamientos armados y derechos humanos. Desde 1995 se ha dedicado a informar sobre los conflictos en Libia, Chechenia e Ingushetia, Irak o Palestina, entre muchos otros, sin dejar de lado las reyertas sociales y políticas que se han producido en Bolivia, India, Nicaragua, País Vasco o El Salvador. Desde el año 2001 vive entre Estocolmo y Bilbao, dirigiendo la agencia y productora independiente de televisión, Independent Docs.
 
'Colombia invisible' es un proyecto muy ambicioso porque no sólo revela las causas del conflicto que los medios corporativos y la clase política europea no muestran, sino que también visibiliza las propuestas de paz más razonables y realistas. Este proyecto se ha llevado a cabo gracias a Mundubat sustituyendo  el trabajo comunicativo que los medios de información comerciales hace tiempo dejaron de hacer, poniendo así de manifiesto que no siempre produce historias importantes quien mas tiene, sino quien mas quiere.

"Si alguien quiere saber por qué hay guerra en Colombia, esta es su película"

La cinta, que cuenta con mucho periodismo de investigación, saca a luz todos esos crímenes de Estado que la prensa española, con tantos intereses económicos en Colombia, no muestra. Para ello he viajado durante dos meses a las zonas más afectadas por la guerra, y he documentado por primera vez el proceso de fabricación de un falso positivo (que es una ejecución extrajudicial) y el coste humanitario de las multinacionales españolas (que generan desplazamiento y muerte en sectores muy desfavorecidos). En fin, que si alguien quiere saber por qué hay guerra en Colombia, esta es su película. Esperamos ponerla en la red, y se podrán dar copias a quien las solicite para proyectarlas con público. http://www.publico.es/(...)sino-indignacion

Unai Aranzadi, "incómodo" periodista de guerra y utopías

Por Karlos Zurutuza

Gaza, Somalia, Chechenia, Irak, Afganistán… Unai Aranzadi (Getxo, 1975) trabaja en lugares de los que la mayoría lucha por huir. Unai busca a las víctimas y a sus verdugos y nos hace mirar al abismo de la guerra y la locura humana a través de su trabajo. Al Jazeera, BBC o CNN son algunos de los medios de los que se ha servido para acercarnos visiones de las que muchos prefieren apartar la vista. Como ya sabemos que la guerra es una mierda, le hemos pedido a Unai que nos hable desde las tripas de una profesión, la de periodista de guerra, erigida en faro de la verdad pero que, a menudo, proyecta más sombras que luces.

Vice: Llevas metiéndote en fregados muy serios desde los 20 años, ¿cómo y por qué te dio por ahí?

Unai Aranzadi: Siempre quise ser reportero especializado en guerras, desde mi adolescencia. Era un sueño, una obsesión. Imagino que el hecho de descender de políticos perseguidos, marinos viajeros y periodistas exiliados por sus artículos, influyó en mi decisión, pues el reportero tiene mucho de todo eso. En cualquier caso, hay algo que nos empuja a ir a los lugares de los que todo el mundo huye, y siempre que nos hacen esta pregunta no sabemos muy bien qué contestar. Sí te puedo decir que yo en un principio miraba este oficio como una posibilidad de viajar y vivir la historia en primera persona, pero luego me asqueé de esta visión egoísta y equidistante, y descubrí que donde encontraba más fuerza, más verdad y más motivos para informar, era en la utilización de la herramienta comunicativa para precipitar el cambio social en el mundo.

¿Eres de los que cree que puede cambiar el mundo con su cámara?

No creerlo sería de cínicos y creerlo sería megalómano, por lo tanto pienso que el valor está en el intento. ¡Todas las conquistas son hijas de un intento!

Logística: ¿cómo trabajas?

Desde la precariedad absoluta. Con 20 años, durmiendo en Gaza, me dije a mí mismo: “Algún día regresaré aquí alojándome en un hotel y cenando a la carta”. Han pasado 16 años, viajando mucho a Gaza, y sigo hospedándome en los sitios más baratos o en casas de gente. Gracias a esto he tenido el privilegio de encontrarme con el verdadero pueblo palestino. Si anduviese siempre en los hoteles que visita la tribu de Associated Press o Le Monde, cenando con norteamericanos o franceses, me hubiese perdido conocer la realidad de la franja.

En el aspecto técnico, llevo una videocámara con lo básico, un trípode, un par de micrófonos y una lámpara. También llevo una cámara de fotos reflex con un par de ópticas y un ordenador con disco duro externo. El B-GAN (transmisor de datos por satélite) ya apenas lo utilizo, pues he dejado de hacer Breaking news. Ahora sólo llevo un Thuraya (teléfono satélite) para hablar con mi mujer antes de acostarme.

Seguro jamás he tenido, y chaleco y casco casi nunca llevo. El primer chaleco lo pude comprar después de años cubriendo varias guerras importantes, como la invasión de Iraq en el 2003. Entonces era un lujo inaccesible para mí, y actualmente, salvo en los empotramientos de Iraq y Afganistán, casi nunca lo llevo, pues yo soy más de compartir con guerrillas que con ejércitos. Además, es mejor andar ligero para cuando te zumban poder salir corriendo.

¿Eres un “paracaidista” que salta de guerra en guerra o prefieres currártelo con más tiempo?

He saltado de guerra en guerra durante años, aunque ya lo hago menos. Prefiero acercarme a ellas de otra manera, menos superficial. A lo colonial que ha sido siempre este oficio, hoy se le suma lo turístico. Hordas de muchachos y muchachas europeos, japoneses y estadounidenses con un equipo carísimo y sin necesidad real de publicar, recorren los sufrimientos que el status quo mediático les ha sugerido denunciar como si de un deporte de riesgo se tratara. Yo tiendo a huir de los escenarios por los que se mueve la prensa mas oportunista. Elijo las historias de las guerras que deben ser contadas y no acepto que el poder económico que paga por historias determine qué historias cuento. También es muy importante regresar a los sitios y reencontrarse con los personajes. He cubierto mas de una docena de conflictos y puedo decir que he vuelto muchas veces a prácticamente todos.

Has trabajado para los medios internacionales más potentes pero últimamente parece que te alejas del neón mediático…

Estoy tan orgulloso de haber sido invitado por la BBC a Londres para editar un documental que rodé en la guerra de Somalia, como de publicar gratuitamente en páginas alternativas de contrainformación como Rebelión. ¿Sabes por qué? Porque no importa dónde publicas, sino lo que publicas.

Actualmente estoy alejado de las plataformas convencionales porque hoy necesito formatos amplios en los que poder contar una historia en profundidad, algo difícil en los medios hoy. Prefiero tener una película mía en un festival de cine documental, sin límites cronológicos o creativos, a una foto suelta en Newsweek, 500 palabras en El País o un minuto y medio en Al Jazeera. Ya he hecho todas estas cosas y me ha dejado de emocionar ver mi nombre en ese neón mediático que apuntas. El “estrellato” se lo dejo a los “reporteros aventureros”, que son legión.

De todas formas otro de los motivos por los que ando un poco “desaparecido” es porque llevo unos 4 años metido en un arriesgado proyecto que saldrá a la luz en dos. Es sobre la violencia en el mundo, algo muy revolucionario. Por lo tanto creo que lo mejor de mí está aún por salir. Estoy aprendiendo y confío en llegar a los 40 con algo interesante que decir, mas allá de la crónica de información pura y dura que, francamente, no me interesa mucho ni producirla ni consumirla. Camino hacia nuevas formas de contar historias porque los periodistas es lo que somos, contadores de historias.

Recientemente has rechazado ofertas de trabajo de grandes cadenas de televisión; dicen que estás loco, que el clima de Estocolmo te está agriando el carácter…

Ja, ja, quizá estoy loco, pues creo que he sido el único reportero que ha pasado por la CNN española, y en plena crisis. Tras un largo viaje como enviado especial cubriendo desastres en África, les dije: “No me ha gustado la experiencia de hacer periodismo para vuestra televisión”. Así han sido varias oportunidades desechadas en medios de mucho poder. Quizá por eso cuando crítico a los grandes medios lo hago desde la experiencia y la autoridad de quien, pudiendo, no les ha hecho el juego.

Respecto a mi fama de crítico, sé que la tengo y lo curioso es que a los lectores les gusta, pero no a los periodistas. Eso dice mucho del daño hecho por la prensa, de lo corporativistas que son, de su prepotencia y del divorcio existente entre ellos y el pueblo. La crítica a este cuarto poder está muy mal vista y aún mas si se hace desde dentro del oficio. Esto sucede también en mi país de residencia, Suecia, pero mucho menos. Aquí el pensar “fuera de la caja” no está tan mal visto. Un dato comparativo: España tiene regulada una relativa libertad de prensa desde 1978, y Suecia desde 1766; es decir, nos llevan literalmente mas de dos siglos de ventaja. Son 200 años discutiendo en democracia, rompiendo muros y abriendo mentes. Si bien obviamente esta democracia no es perfecta, como periodista oficialmente acreditado aquí me siento mucho más libre para pensar, crecer y expresarme que en el País Vasco, por ejemplo. Digamos que en Suecia la caverna mediática y la persecución de las ideas no existe. Luego también está la forma de hacer las cosas. Un reportaje de televisión español –cuando los hay– no contiene un plano de más de 3 segundos, son pura histeria... Para evitar que la gente cambie de canal, tienen un ritmo frenético que casi no permite pensar al espectador. En la SVT sueca o la NRK noruega, además de producir docenas de grandes documentales al año, lo hacen sin caer en sensacionalismos, respetando al sujeto de la historia y al consumidor de ésta. Si una explicación requiere un total (plano continuo) de un minuto, pues se mete. Eso no lo he visto yo ni cuando trabajaba en el elitista Canal Plus. 

Periodistas “empotrados”, “infiltrados”… Yo pensaba que uno era periodista y punto.

Todos esos términos y conceptos nacen para darle al consumidor de noticias una ilusión de exclusividad, de acceso único o privilegiado. Se han utilizado sobre todo en televisión y con él se refuerza ese imaginario del reportero aventurero, que es lo que se estila ahora. Tiene mucho de periodismo “gonzo”, que es el periodismo en el que el periodista forma parte de la historia. Lo que pasa es que quien acuñó este término, Hunter S. Thompson, lo reconoció, y los “reporteros aventureros” de hoy en día no lo reconocen.

En Tele 5, Cuatro o Televisa se han dado muchos ejemplos de ello. Yo personalmente tengo muy poco interés en los reportajes en los que el periodista se pone en medio, especialmente por estos actores metidos a periodistas, que se ponen el casco y el chaleco, o se disfrazan de afgano. Son ridículos por vanidosos, y canallas por explotadores; utilizan la miseria de los conflictos para darse a conocer ya que el periodismo de guerra es la forma más fácil y rápida de hacerse un nombre en los medios.

Aunque suene raro, este oficio, para mí, cuando no es honestamente político tiene un punto “exploitation” muy fuerte. Hablar de guerras y decir que uno no hace política es sencillamente una contradicción....

la película concluye con un
la paz posible frente a un pais imposible..