elegía de los zapaticos blancos
en el mismo día de la Lucha Campesina, 17 de abril...

y cuando de la cresta de una ola popular emergió el Sexto Congreso del PCC..

 
ELEGÍA DE LOS ZAPATICOS BLANCOS

Vengo de allá de la ciénaga,
del redimido pantano.
Traigo un manojo de anécdotas
profundas, que se me entraron
por el tronco de la sangre
hasta la raíz del llanto.

Oídme la historia triste
de los zapaticos blancos...
Nemesia -flor carbonera-
creció con los pies descalzos.
¡Hasta rompía las piedras
con las piedras de sus callos!

Pero siempre tuvo el sueño
de unos zapaticos blancos.

Ya los creía imposibles.
¡Los veía tan lejanos!
Como aquel lucero azul
que en el crepúsculo vago
abría su flor celeste
sobre el dolor del pantano.

Un día, llegó a la ciénaga
algo nuevo, inesperado,
algo que llevó la luz
a los viejos bosques náufragos.

Era la Revolución,
era el sol de Fidel Castro,
era el camino triunfante
sobre el infierno de fango.
Eran las cooperativas
del carbón y del pescado.

Un asombro de monedas
en las carboneras manos,
en las manos pescadoras,
en todas, todas las manos.
Alba de letras y números
Sobre el carbón despuntando.

Una mañana... ¡Qué gloria!
Nemesia salió cantando.
Llevaba en sus pies el triunfo
de sus zapaticos blancos.
Era la blanca derrota
de un pretérito descalzo.

¡Qué linda estaba el domingo
Nemesia con sus zapatos!
Pero el lunes... ¡despertó
bajo cien truenos de espanto!

Sobre su casa guajira
volaban furiosos pájaros.
Eran los aviones yanquis,
eran buitres mercenarios.

Nemesia vio caer muerta
a su madre. Vio
sangrando a sus hermanitos.
Vio un huracán de disparos
agujereando los lirios
de sus zapaticos blancos.

Gritaba trágicamente:
¡Malditos los mercenarios!
¡Ay, mis hermanos! ¡Ay, madre!
¡Ay, mis zapaticos blancos!

Acaso el monstruo se dijo:
Si las madres están dando
hijos libres y valientes,
que mueran bajo el espanto
de mis bombas. ¡Quién ha visto
carboneros con zapatos!

Pero Nemesia no llora.
Sabe que los milicianos
rompieron a los traidores
que a su madre asesinaron.

Sabe que nada en el mundo-
-ni yanquis ni mercenarios-
apagarán en la patria
este sol que está brillando,
para que todas las niñas
¡tengan zapaticos blancos!

 
 
Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí

¿Por qué surgió la “Elegía de los Zapaticos Blancos”?

Cuando el ataque a Playa Girón (17-4-1961) muchos inocentes murieron a causa de los bombardeos y ametrallamientos enemigos, entre ellos, la mamá de Nemesia Rodríguez Montalvo, de 13 años. Su abuelita quedó inválida, sus hermanitos heridos y sus primeros zapatos blancos destrozados. Este hecho inspiró al poeta cubano Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, quien escribió la “Elegía de los zapaticos blancos”.

Los años transcurridos no han borrado de la mente de Nemesia el recuerdo de la muerte de sus familiares y la nostalgia por sus primeros zapaticos blancos.

Compañeros, yo soy Nemesia, la de los zapaticos blancos
 
Ante el plenario del Congreso del PCC, el actor cubano Jorge Rian declamó la Elegía a los Zapaticos Blancos, de El Indio Naborí; al concluir tras un apretado aplauso subió al podio, Nemesia, aquella niña que inspiró al poeta y que vivió el horror de la agresión a Playa Girón.

¨ Compañeros, yo soy Nemesia ¨, dijo  entes rememorar aquel día en que un crimen amasado en las entrañas del monstruo arrebató la alegría a su familia.

Hoy, madre, abuela, desprovista de odios y rencores, ajena a la sed de venganza, reconoce la grandeza de la Revolución, manifiesta en toda la diferencia que asiste a la Ciénaga de Zapata, otrora lugar donde la muerte y la pobreza abundaban.

Nemesia vio la muerte cerca de sí en abril de 1961, perdió a sus seres queridos, pero no el amparo de la naciente Revolución que demostró su esencia desde la perspectiva que ya lo había dicho Fidel: por los humildes y para los humildes.

No existen razones que justifiquen el crimen perpetrado en abril de 1961 en Playa Girón, solo el odio y el deseo de aniquilar la obra que triunfó en enero de 1959 inspiró y aún seduce a algunos que sueñan con el retorno del pasado a Cuba.

Nemesia, es símbolo de las víctimas de aquella agresión que en solo 72 horas fue derrocada por las fuerzas cubanas, su inmensidad está en haber crecido en esta isla donde su bienestar como el de todo el pueblo constituye tarea de primer orden para el estado cubano.