Xardín del Movimientu Indíxena.

Contrueces-Xixón.
 
Por etapas..el 7 de junio, y el 20 de junio
se realizaron algunas de las actividades que dieron buenos augurios
al  xardín del movimientu indíxena.
 
Pablo Neruda
Araucaria

TODO el invierno, toda la batalla,
todos los nidos del mojado hierro,
en tu firmeza atravesada de aire,
en tu ciudad silvestre se levantan.

La cárcel renegada de las piedras,
los hilos sumergidos de la espina,
hacen de tu alambrada cabellera
un pabellón de sombras minerales.

Llanto erizado, eternidad del agua,
monte de escamas, rayo de herraduras,
tu atormentada casa se construye
con pétalos de pura geología.

El alto invierno besa tu armadura
y te cubre de labios destruidos:
la primavera de violento aroma
rompe su sed en tu implacable estatua:
y el grave otoño espera inútilmente
derramar oro en tu estatura verde.
 
 
 
CORDILLERA
Gabriela Mistral

¡Cordillera de los Andes,
Madre yacente y Madre que anda,
que de niños nos enloquece
y hace morir cuando nos falta;
que en los metales y el amianto
nos aupaste las entrañas;
hallazgo de los primogénitos,
de Mama Ocllo y Manco Cápac,
tremendo amor y alzado cuerno
del hidromiel de la esperanza!

Jadeadora del Zodíaco,
sobre la esfera galopada;
corredora de meridianos,
piedra Mazzepa que no se cansa,
Atalanta que en la carrera
es el camino y es la marcha,
y nos lleva, pecho con pecho,
a lo madre y lo marejada,
a maná blanco y peán rojo
de nuestra bienaventuranza.
Caminas, madre, sin rodillas,
dura de ímpetu y confianza;
con tus siete pueblos caminas
en tus faldas acigüeñadas;
caminas la noche y el día,
desde mi Estrecho a Santa Marta,
y subes de las aguas últimas
la cornamenta del Aconcagua.
Pasas el valle de mis leches,
amoratando la higuerada;
cruzas el cíngulo de fuego
y los ríos Dioscuros lanzas
pruebas Sargassos de salmuera
y desciendes alucinada...
Viboreas de las señales
del camino del Inca Huayna,
veteada de ingenierías
y tropeles de alpaca y llama,
de la hebra del indio atónito
y del ¡ay! de la quena mágica.
Donde son valles, son dulzuras;
donde repechas, das el ansia;
donde azurea el altiplano
es la anchura de la alabanza.
Extendida como una amante
y en los soles reverberada,
punzas al indio y al venado
con el jengibre y con la salvia;
en las carnes vivas te oyes
lento hormiguero, sorda vizcacha;
oyes al puma ayuntamiento
y a la nevera, despeñada,
y te escuchas el propio amor
en tumbo y tumbo de tu lava.
Bajan de ti, bajan cantando,
como de nupcias consumadas,
tumbadores de las caobas
y rompedor de araucarias.
Aleluya por el tenerte
para cosecha de las fábulas,
alto ciervo que vio San Jorge
de cornamenta aureolada
y el fantasma del Viracocha,
vaho de niebla y vaho de habla.
¡Por las noches nos acordamos
de bestia negra y plateada,
leona que era nuestra madre
y de pie nos amamantaba!
En los umbrales de mis casas,
tengo tu sombra amoratada.
Hago, sonámbulo, mis rutas,
en seguimiento de tu espalda,
o devanándome en tu niebla,
o tanteando un flanco de arca;
y la tarde me cae al pecho
en una madre desollada.
¡Ancha pasión, por la pasión
de hombros de hijos jadeada!
¡Carne de piedra de la América,
halalí de piedras rodadas,
sueño de piedra que soñamos,
piedras del mundo pastoreadas;
enderezarse de las piedras
para juntarse con sus almas!
¡En el cerco del valle de Elqui
bajo la luna de fantasma,
no sabemos si somos hombres
o somos peñas aprobadas
Vuelven los tiempos en sordo río
y se les oye la arribada
a la meseta de los Cuzcos
que es la peana de la gracia.
Silbaste el silbo subterráneo
a la gente color del ámbar;
no desatamos el mensaje
enrollado de salamandra;
y de tus tajos recogemos
nuestro destino en bocanada.
¡Anduvimos como los hijos
que perdieron signo y palabra,
como beduino o ismaelita,
como las peñas hondeadas,
vagabundos envilecidos,
gajos pisados de vid santa,
vagabundos envilecidos,
como amantes que se encontraran!
Otra vez somos los que fuimos,
cinta de hombres, anillo que anda,
viejo tropel, larga costumbre
en derechura a la peana,
donde quedó la madre augur
que desde cuatro siglos llama,
en toda noche de los Andes
y con el grito que es lanzada.
Otra vez suben nuestros coros
y el roto anillo de la danza,
por caminos que eran de chasquis
y en pespunte de llamaradas.
Son otra vez adoratorios
jaloneando la montaña
y la espiral en que columpian
mirra-copal, mirra-copaiba,
¡para tu gozo y nuestro gozo
balsámica y embalsamada!
El fueguino sube al Caribe
por tus punas espejeadas;
a criaturas de salares
y de pinar lleva a las palmas.
Nos devuelves al Quetzalcóatl
acarreándonos al maya,
y en las mesetas cansa-cielos,
donde es la luz transfigurada,
braceadora, ata tus pueblos
como juncales de sabana.
¡Suelde el caldo de tus metales
los pueblos rotos de tus abras;
cose tus ríos vagabundos,
tus vertientes acainadas.
Puño de hielo, palma de fuego,
a hielo y fuego purifícanos!
Te llamemos en aleluya
y en letanía arrebatada.
¡Especie eterna y suspendida,
Alta-ciudad -Torres-doradas,
Pascual Arribo de tu gente,
Arca tendida de tu Alianza!
 
 
Abrazos como tejos,
oscuros,
Abrazos como tejos,
escasos,
Abrazos como tejos,
eternos,
Abrazos como tejos,
callados,
Abrazos como tejos,
intensos,
Abrazos como tejos,
floridos,
Abrazos como tejos,
fuertes,
Abrazos como tejos,
diferentes,
Los abrazos y los tejos
tienen el poder de cambiar el lugar donde crecen.

Antonio F. Morcuende


La luz del sol traspasaba las nubes,
al viejo roble templaban sus rayos.

El viento se paseaba por sus ramas,
haciendo danzar sus frágiles hojas.

Un vórtice en el parque resonaba,
tañendo un mantial junto a la fuente.

Una ráfaga encorvaba las alas,
volando las hojas cual mariposas.

El canto de las aves en sus nidos,
cobijan melodías celestiales.

La tarde reposa bajo la sombra,
del viejo roble que goza dichoso.


Lupercio de Providencia

 
CONJETURA de Laura Casielles

Si esto es un árbol

podemos decir sin temor a equivocarnos
que algo vivo respira a pesar de todos los muertos.
(Cuentan que también vieron un árbol en pie en Hiroshima,
cuando se quedo callada)

Si esto es un árbol también podemos asegurar sin miedo
que hay una sombra.
Y probablemente venga un hombre, se refugie en ella
y beba un sorbo de agua.

Si esto es un árbol podemos hablar de mis padres.
Él plantó un tilo para recordar a un muerto
y ella recuerda la higuera de su infancia.
 
Si esto es un árbol, seguramente hay una mujer
dispuesta a abrazarlo para que no talen el bosque.

Si esto es un árbol habrá frutos cuando llegue la sed
y símbolos que hablen de las raíces que se buscan bajo tierra.

Si esto es un árbol,
podemos incluso pedirle permiso
y hacer de su madera un barco,
y con el barco irnos a una isla
donde podamos vivir el amor.

Si esto es un árbol y llueve, estar aquí
es estar en casa.
Y si hablamos de casa os diré
que hay árboles tan grandes que dentro vive gente.

Como cuando de niños pensábamos en los seres de los bosques.

Sí. Si esto es un árbol,
quedan lápices y camas y cabañas;
si esto es un árbol, se puede trepar,
habrá hojas que crujan en octubre.

El mundo al que estamos invitados no es como para rendirse:
si esto es un árbol, miremos cómo se abre la copa para que pase el Sol.